Objetivos/ Metas/ Antecedentes/ Diagnóstico

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Menos Pobreza, Más Desarrollo

Objetivo

Promover la movilidad ascendente de la población en situación de pobreza.

Meta

Erradicar la incidencia de pobreza extrema por ingresos, reduciendo del 8,7% al 3,5% al 2021.

Antecedentes

En tiempos neoliberales, como un mecanismo de respuesta a las medidas de shock, surge en 1998 el programa de transferencia monetaria denominado “Bono Solidario”, para compensar a las familias más pobres por la eliminación de los subsidios en gas y electricidad. Esta transferencia monetaria no era condicionada, así no existía la obligación de las familias para que se vinculen a los servicios públicos de salud y educación. Sin embargo, el programa no tuvo un criterio de selección definido, existiendo serias debilidades para focalizar los beneficios en los hogares más pobres.

Desde el 2000 al 2002 se implementa el Sistema de Selección de Beneficiarios (SELBEN), recabando información de los hogares, que se agregó en base a un puntaje de pobreza por componentes principales. A partir de 2003 se utilizó este puntaje para determinar la elegibilidad de los beneficiarios de las transferencias monetarias (Araujo, Bosch y Schady, 2017).

Desde 2003, tras la fusión de los programas Bono Solidario y Beca Escolar, nace el Bono de Desarrollo Humano (BDH), que pretendía mejorar la focalización, así como la formación de capital humano, sin embargo, no generaron mayores avances (Rosero y Ramos, 2016).

A partir de 2007 se inicia un proceso de reconceptualización y rediseño del Bono de Desarrollo Humano, que aporte a la construcción de un piso de protección social, reducción de la pobreza de los hogares, asegurando un mínimo de consumo y propendiendo a romper la transmisión intergeneracional de la pobreza mediante el fortalecimiento de las capacidades en las nuevas generaciones. En el período 2013/2014 el Registro Social permitió mejorar la focalización, incluyendo dentro de los puntajes de pobreza a hogares que quedaban fuera de la elegibilidad.

En Ecuador los montos de las transferencias han crecido con el tiempo. El Bono Solidario comenzó con una transferencia mensual de 7 dólares por hogar. El Bono de Desarrollo Humano en 2003, aumentó la transferencia a 15 dólares, fue revisada en 2009 a 35 dólares y nuevamente incrementada en 2014 a 50 dólares (Araújo, Bosch y Schady, 2017).

El Gobierno del presidente de la República, Lenín Moreno, ha propuesto como parte de la misión Menos Pobreza, Más Desarrollo, un Bono de Desarrollo Humano (BDH) variable que fluctuará entre 50 y 150 dólares, con el objetivo de erradicar la pobreza extrema por ingresos.

 

Diagnóstico

Una de las problemáticas sociales más lacerantes que vive gran parte de la población es la condición de pobreza y desigualdad. Los “pobres” o “pobres extremos” son aquellas personas que pertenecen a hogares cuyo ingreso per cápita, en un periodo determinado, es inferior al valor de la línea de pobreza o pobreza extrema, respectivamente. La incidencia de la pobreza por ingresos para el periodo 2007 a 2016 a nivel nacional se redujo al pasar del 36,7% al 22,9%; la incidencia de la pobreza extrema por ingresos también disminuyó del 16,5% al 8,7%, para el mismo periodo (INEC, 2007-2016). Pese a los avances logrados, para 2016, la problemática todavía es significativa, en tanto 1,4 millones de personas viven en pobreza extrema por ingresos (equivale al 8,7% de incidencia de la pobreza extrema por ingresos) (SiCES, 2017; INEC,2016).

 

 

Fuente: INEC, ENEMDU
Elaboración: Secretaría Técnica del Plan Toda una Vida.

 

 

 

Fuente: INEC, ENEMDU
Elaboración: Secretaría Técnica del Plan Toda una Vida.

Los programas de transferencias monetarias condicionadas constituyen parte importante de la política pública para combatir la pobreza. Consisten en transferencias directas de dinero en efectivo, que el gobierno entrega a los hogares que se encuentran en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, como incentivo para que los usuarios cumplan determinadas condicionalidades, generalmente relacionadas con cuidados de la salud y asistencia escolar de los niños y jóvenes. En Ecuador, el BDH constituye una transferencia monetaria condicionada que protege el consumo mínimo para las familias en extrema pobreza. En 2007 existían 1’005.967 beneficiarios del BDH, que luego de las validaciones y depuraciones realizadas para focalizar la asignación de beneficiarios por parte del Ministerio Coordinador de Desarrollo Social, en 2014 disminuye a 444.562 beneficiarios, manteniéndose sin mayores variaciones para los siguientes años, es así que a diciembre de 2016 se registra 433.313 beneficiarios del Bono de Desarrollo Humano (MIES, 2016).

 

Beneficiarios del Bono de Desarrollo Humano

Año Beneficiarios BDH
2007 1.005.967
2008 1.011.955
2009 1.244.882
2010 1.181.058
2011 1.211.556
2012 1.203.207
2013 1.026.114
2014 444.562
2015 444.150
2016 433.313
Fuente: MIES, Reporte Mensual de Aseguramiento no Contributivo, diciembre 2016.
Elaboración: Secretaría Técnica del Plan Toda una Vida.

 

Se requiere una reforma del BDH, que permita pasar de una transferencia plana (el BDH es de 50 dólares mensuales al hogar, sin importar el número de personas) a una transferencia variable (BDH variable) que considere el número de niños, niñas y adolescentes en el hogar, ajustando el instrumento de focalización para garantizar que se llegue efectivamente a los hogares en situación de pobreza extrema por ingresos (Mideros, 2016). Adicionalmente, para establecer el BDH variable se ha visto que es importante considerar también la composición de las familias en cuanto a la existencia de madres embarazadas; edad de los niños, niñas y adolescentes; nivel educativo en que se encuentran, entre otros (Sousa, Regalia y Sampini, 2013).

El crédito de desarrollo humano (CDH) permite a los beneficiarios del BDH, ir un paso más allá del piso de protección social, generando medios de vida independientes, adecuados a las características del emprendedor y su entorno.

El CDH es un mecanismo de anticipo del bono de desarrollo humano, para el desarrollo de una actividad productiva (Coba y Díaz, 2014), se cuenta actualmente con las modalidades de crédito individual o asociativo. Esto permite a un segmento de la población, tradicionalmente excluido del mercado financiero, acceder a estos servicios en condiciones preferenciales y utilizar los recursos en iniciativas productivas de modo tal que puedan mejorar sus ingresos y disminuir la dependencia de prestaciones sociales; y, consecuentemente mejorar su calidad de vida y encontrar una salida paulatina a su condición de pobreza. El CDH, en su modalidad asociativa, incluye capacitación, asistencia técnica y seguimiento, ejes que también se requieren en la implementación para la modalidad de CDH individual, a fin de garantizar el éxito de los emprendimientos. Para 2016 se han otorgado 113.610 créditos de desarrollo humano, de los cuales 40.532 han sido asociativos (MIES, 2016).